Volver
Pensamientos desde el desarraigo
Pensé, he vuelto. Pero no es cierto. Volver no es una opción. Nunca es una opción.
Volver implica continuidad, implica estabilidad, lo estacionario.
Volver a un lugar, cuando el lugar ha cambiado, no es volver.
Volver a un punto anterior, cuando el tiempo sólo se mueve hacia delante, no es volver.
Volver, cuando he experimentado, he crecido, he cambiado, he vivido, no es volver.
Volver no es una opción, no sé puede volver. Volver es un eufemismo.
Volver puede ser arrepentimiento, puede ser melancolía, miedo al cambio, a la vida, pero nunca es volver.
Nadie vuelve, nada vuelve, yo no he vuelto.
Y darme cuenta de esto fue duro. Porque el cambio propio es fácil de procesar. Pero volver a casa y que ya no sea mi casa. Volver a Madrid, y que ya no sea mi Madrid. Todo lo que me he perdido por no estar ahí. Todo eso no vuelve.
Y aceptar que todo lo que me he perdido, lo he perdido. Que todo lo que ha cambiado, ha cambiado.
Y afrontar, que todo lo que me perderé, me lo perderé.
Y pensar, hasta qué punto compensa. Hasta qué punto me arrepentiré de no haber elegido otro camino. Hasta qué punto seré capaz de perderme cosas.
Saber que cada vez que vuelvo, vuelvo menos. Hasta un día donde ya ni siquiera volver sea volver. Sea ir.

que bien escribes (joder)